
Aquella última experiencia resultó muy traumática. La brutal represión del ejército (con miles de muertos) dejó heridas profundas en las futuras generaciones y una larvada animadversión hacia el poder central y la Casa del Rey. Hostilidad que perdura hasta hoy, a pesar de que Mohamed VI quiso distanciarse de los años de plomo de su padre, Hassan II.
El actual monarca inició con su reinado un cierto acercamiento, eligiendo esa zona para algunas vacaciones de verano y, sobre todo, creando una Comisión para la Verdad y la Reconciliación. Esa comisión sirvió para sacar a la luz las vergüenzas y abusos del régimen en el Rif, pero no para juzgar a sus responsable
La región siguió acusando los efectos de tantas décadas de marginación y olvido,
En las que el poder central castigó su rebeldía con el abandono, dejándola carente de infraestructuras y fuera de cualquier proyecto de desarrollo.
No es casual que el líder más admirado por los rifeños no sea un rey, si no un hombre que murió en el exilio.